¿Quién soy?

¡Hola mi nombre es María García!

También soy...

¿Cómo y por qué he llegado hasta aquí?

Desde muy pequeña tuve claro que quería ser profesora, nunca me había planteado otra posibilidad.


Llegó el día de entrar en la carrera y cuando llegó el segundo año pensé en dejarlo. No era lo que pensaba, no era lo que buscaba, mucha teoría en papel pero ¿cómo era la realidad?, ¿cómo era en la práctica? Llegué a mis prácticas con muchas ganas e ilusión de ver y vivenciar cual era la realidad de las aulas, sentía la necesidad de aportar mi granito de arena… y entonces se volvió a crear la magia, volví a sentir esas ganas y encontrar el sentido de porque estaba estudiando magisterio.


A su vez también descubrí que no compartía en la mayoría de ocasiones el modo o manera de educar y hacer. De hecho, cada vez iba teniendo más claro que no me veía en un aula con 25 niños y niñas, con prisas, rellenando documentos burocráticos, siguiendo un currículum que se alejaba de la necesidad real del día a día y de los intereses de los menores, el estrés que todo eso suponía… Me entristecía ver cómo algunos niños y niñas se iban quedando por el camino por falta de recursos humanos, por falta de escucha y tiempo, por no poder atender sus necesidades más profundas, esas que no se ven… Se me encogía el corazón al ver cómo muchos profesores y profesoras se dejaban la piel, energía, le ponían todas las ganas pero que aún así no llegaban. Por lo que decidí no echar un solo CV, ni opositar, sin saber que iba a ser de mí, cómo iba a encaminar mi futuro laboral. Me deje llevar por lo que me iba viniendo, fui acogiendo las diferentes oportunidades que se me iban brindando, pero eso sí, siempre relacionadas con el mundo de la infancia y adolescencia, mi pasión. A su vez siempre he estado y estoy en continua formación e indagando sobre nuevas corrientes y metodologías.


En 2014 me fui a vivir a Inglaterra donde estuve haciendo un voluntariado en diferentes guarderías y colegios durante casi dos años con la agrupación YMCA. Allí conocí diferentes maneras de acompañar, estudie diferentes metodologías educativas, aprendí y disfruté, disfruté mucho.

Cuando regresé a España empecé en Txispum Aretoa dando inglés dinámico y posterior empecé en una academia de inglés, en la que sigo feliz hoy en día compaginándola con este proyecto de Acompañar Sin Peros. Además siempre he estado ligada al mundo del ocio y tiempo libre como monitora y coordinadora. Me encanta observar, experimentar y comprobar todo lo que puede ofrecer el juego y el tiempo libre al bienestar infantil.


Por otro lado desde 2010 he hecho diferentes voluntariados en España y fuera de España. Eso me dio la oportunidad de ampliar mi mirada en el mundo de la educación, la infancia, las relaciones personales, familiares y grupales. Asimismo me permitió observar como vemos y percibimos a la infancia y adolescencia en diferentes partes del mundo. Estás experiencias me han permitido ver que hay unos puntos en común para conectar, empatizar, acompañar y comunicarnos con esos seres especiales y únicos como son los niños, niñas y adolescentes. De esto trata este proyecto.


Al mismo tiempo mi vida personal y como la he digerido según los acontecimientos que me han ido sucediendo, me llevaron a empezar un trabajo de desarrollo personal, de auto cuidado, psicológico y físico. Creo que el cambio empieza en una o uno mismo. Y de repente llegó la pandemia. La que a muchos nos hizo parar en seco y en la que encontré lo que sí quería y podía hacer por la infancia, los adultos y adultas del mañana. Esa bombilla me la terminó de encender los cursos de la reconocida coach Valeria Aragón y su escuela de coaching Eleva. Esos cursos son: “Desarrollar el potencial de niños, niñas y adolescentes” y “Acompañar a crecer describiendo sus propios recursos” entre otros.
Todo lo que os he contado me ha llevado a emprender lanzando este proyecto de Acompañar Sin Peros que llevo preparando mucho tiempo con muchísimas ganas, ilusión y dedicación.